Escrito originalmente en francés. Traducido por IA — se ha preservado el sentido, no la prosa.
Idea principal
Roadmap y backlog se parecen porque ambos contienen temas y ambos están ordenados. No responden a la misma pregunta. La roadmap selecciona: qué grandes temas merecen la atención de la empresa en ese horizonte. El backlog organiza: cómo se descompone el trabajo sobre los temas ya seleccionados.
La granularidad lo hace visible. "Automatizar la captura de documentos en papel" es una iniciativa de roadmap; en el backlog se convierte en problemas, funcionalidades, tareas técnicas, tickets de diseño, criterios de aceptación, dependencias, pruebas, iteraciones. El backlog es más fino porque es operativo: sirve para producir. La roadmap es más gruesa porque sirve para alinear.
Dos objetos, dos funciones y dos públicos: no se lee una roadmap para saber qué hacer mañana por la mañana, no se lee un backlog para entender hacia dónde va el producto.
Por qué es importante
Impide la confusión más costosa entre ambos: tratar la roadmap como una base de datos de producto, donde se acabaría guardando todo lo que la empresa podría hacer. Una roadmap que baja al nivel de la tarea pierde su función de alineación sin ganar la de producción.
También da la dirección de lectura correcta: un tema pasa de la selección a la descomposición, nunca al revés. Un backlog no remonta de forma natural hacia una dirección.
Matices y límites
La frontera no siempre es nítida para los temas pequeños, que entran directamente al nivel de la descomposición sin haber tenido nunca una tarjeta de selección — y es legítimo.
Y la separación de ambos objetos supone que los sostengan las mismas personas, o al menos que hablen entre ellas: dos herramientas separadas confiadas a dos funciones distintas producen dos priorizaciones que divergen.
Preguntas abiertas
- ¿A partir de qué tamaño deja un tema de merecer una tarjeta de selección para entrar directamente en la descomposición?