Escrito originalmente en francés. Traducido por IA — se ha preservado el sentido, no la prosa.
Un Context puede estar muy bien documentado y seguir incompleto.
Puede contener las normas correctas, los artículos correctos, las páginas de documentación correctas, las transcripciones correctas de entrevistas con clientes. Puede tener acceso a una base de conocimiento ordenada, a retornos de usuarios bien clasificados, a tickets de soporte correctamente etiquetados.
Y sin embargo, puede faltarle algo esencial: la comprensión fina que el PM lleva en su cabeza.
No una gran teoría oculta. Más bien todo lo que se acumula a lo largo del trabajo: una frase dicha de pasada, un matiz entendido tras tres intercambios, un temor del cliente que no se ve en una transcripción, una tensión política, una interpretación que nadie ha escrito todavía.
Es precisamente para eso para lo que hacen falta las fuentes de sesión.
Qué es un Context
Un Context es un espacio de trabajo acotado por una misión.
Reúne un objetivo, un focus, directrices, fuentes, notas, borradores y a veces entregables. Su papel no es solo almacenar información. Sirve para dar a una IA el perímetro de trabajo correcto, las referencias correctas, las restricciones correctas y una memoria explotable.
Dicho de otra manera: un Context evita volver a empezar desde cero en cada conversación.
Pero para ser realmente útil, no puede limitarse a recibir documentos. También debe captar lo que el equipo aprende progresivamente durante el trabajo.
Tres familias de contenido
Un Context se alimenta de varios tipos de contenido. Confundirlos crea rápidamente malos flujos de trabajo.
La primera familia es la curaduría documental.
Incluye libros, artículos, normas, documentación de producto, referenciarios, buenas prácticas. Estas fuentes dan al Context el dominio del «by the book». No llegan automáticamente al contexto adecuado: hay que elegirlas, añadirlas, conservarlas e ingerirlas.
La segunda familia es la recogida de usuarios industrializada.
Incluye transcripciones completas de entrevistas, retornos in-app, tickets de soporte, feedbacks estructurados, verbatims recogidos en un CRM o en una herramienta de producto. Aquí, parte de la recogida puede automatizarse. Estos rastros ya existen en forma de documentos u objetos explotables.
La tercera familia es el conocimiento no escrito.
Es lo que el PM sabe, comprende, intuye o relaciona, pero que aún no existe como fuente estable. Es ahí donde la fuente de sesión resulta útil.
Qué captura una fuente de sesión
Una fuente de sesión no es un documento más.
Es un canal para verter en el Context un conocimiento todavía informal.
A veces, ese conocimiento llega en forma de una larga conversación con la IA. El PM explica al cliente, reformula una hipótesis, corrige suposiciones, añade detalles. La sesión se convierte entonces en una verdadera materia prima de trabajo.
Pero no siempre es tan masivo.
Una fuente de sesión puede también recibir una pequeña idea que llega después. Una frase escuchada en un pasillo. Un comentario de cliente al final de una llamada. Una tensión que el PM empieza a nombrar. Un matiz que no merece un documento completo, pero que merece no desaparecer.
La fuente de sesión captura el pensamiento útil antes de que se convierta en documento.
Por qué la acumulación lo cambia todo
Una frase pequeña aislada puede parecer débil.
No siempre justifica un ticket. No siempre merece una nota de síntesis. No siempre aparece en una transcripción. En un sistema de información clásico, a menudo se perdería, o se almacenaría en algún lugar sin producir gran cosa.
Pero decenas de pequeños puntos acumulados con el tiempo pueden cambiar la calidad de un Context.
Hacen aparecer patrones. Refuerzan intuiciones. Revelan matices. Permiten comprender que un cliente no pide solo una funcionalidad, sino que busca reducir un riesgo, preservar un control, evitar una tensión interna o sortear una restricción organizacional.
Es ahí donde el Context aporta algo que un simple almacenamiento no hace.
Puede releer, relacionar, comparar, estabilizar. Puede transformar una acumulación de micro-señales en notas, hipótesis, ángulos de análisis o decisiones mejor formuladas.
El punto importante no es, pues, la frase pequeña por sí sola.
Es la acumulación de frases pequeñas, en un contexto que sabe por qué las conserva.
Lo que no es
Una fuente de sesión no es una transcripción completa.
Si una reunión o una entrevista ha sido transcrita, la transcripción es una fuente inmutable. Debe añadirse al contexto como tal.
Una fuente de sesión tampoco es una nota de reunión.
Una reunión tiene a menudo su propio perímetro: un proyecto, una funcionalidad, un cliente, una decisión. Su nota o su transcripción puede alimentar el contexto dedicado. Eso no convierte automáticamente esa nota en fuente de sesión.
Una fuente de sesión no es un log de chat bruto.
Todo el historial de una conversación no tiene vocación de convertirse en fuente. Lo que cuenta es el contenido vertido voluntariamente en un Context que tiene un goal y un focus.
Por último, una fuente de sesión no es una base documental.
La base documental conserva las referencias y los rastros. La fuente de sesión capta lo que está formulándose alrededor de esas referencias y del terreno.
Las condiciones de éxito
Una fuente de sesión solo tiene valor si se mantiene encuadrada.
Hace falta, primero, un goal y un focus. Sin ellos, se convierte en un cajón de sastre. Con un buen focus, capta el contenido útil sin decidir demasiado pronto su forma final.
Hay que separar la fuente bruta del conocimiento estabilizado. La fuente de sesión conserva el contenido primario. Las notas, en cambio, formalizan lo que merece reutilizarse.
Hace falta, por último, una ingestión capaz de gestionar la repetición.
Decir tres veces lo mismo con tres matices diferentes no es un problema. Es a menudo así como madura una idea. El papel de la ingestión no es duplicar tres notas, sino acumular los matices en un conocimiento más fino.
La fuente de sesión exige, pues, menos una lógica de archivo que una lógica de maduración.
Dar al Context un canal para aprender del humano
Las organizaciones saben cada vez mejor producir fuentes.
Documentan, transcriben, centralizan, indexan, automatizan la recogida de retornos de usuarios. Es necesario.
Pero una parte del conocimiento útil permanece en las cabezas.
No porque sea imposible de escribir. Sino porque nace en la interpretación, en las conversaciones, en los vínculos débiles, en los detalles demasiado pequeños para convertirse espontáneamente en documentos.
El PM no debe, pues, solo proporcionar fuentes al Context. También debe poder verter progresivamente su comprensión del terreno.
Un contexto bien alimentado no solo sabe lo que dicen las fuentes.
Empieza a comprender lo que el equipo ha aprendido.
Para saber más
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